(11) Euforia, Crisis y el TZOLKIN

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Todos, más o menos hemos sentido estados de euforia y de crisis.
Las épocas más importantes o en las que mas comúnmente ocurren y son visibles, es cada 20 años.

A los 20 años es de euforia, se supone que a los 0 años o nacimiento, se empieza con crisis, o con un estado neutro, a los 40 viene la crisis, a los 60 de nuevo la euforia, para volver a caer en la crisis con 80 años, para volver a la euforia a la edad de 100 años. De esta última época de euforia, pueden dar fe las personas que han estado cerca de quien haya llegado a centenario en unas condiciones aceptables.

Son ciclos, donde todos en mayor o menor medida los sentimos.
También estos ciclos se efectúan cada 20 días, pero son menos perceptibles, pero si estamos atentos los podemos ver, ya que sentirlos, los sentimos.
Van de la euforia a la crisis y de ésta, de nuevo a la euforia.
Tanto las euforias como las crisis, no tienen por qué ser extremas, ni tan fuertes como para hacernos actuar de forma irracional.
Se le podía llamar biorritmo, pero como está relacionado con el Tzolkin, mejor definirlo como Trayectoria de ritmo.


Si miramos el Tzolkin, podemos ver que los números de los Tonos, no son correlativos para las columnas. Que dentro de las trece columnas, los diferentes Sellos no siguen el orden cronológico desde la primera hasta la decimotercera.
El Dragón, va del 1 al 8, de este al 2 y después al 9 y...
La Mano, del 7 al 1 de este al 8 y al 2 después, etc.

Van de 7 en 7, pero cuando llegamos a la tercera columna, es como si regresáramos al punto siguiente de la primera columna y en la quinta al siguiente de la tercera, así sucesivamente.

Cuando nacemos adquirimos un Sello con un Tono y con éste, además de iniciar nuestro Tzolkin particular, empezamos una trayectoria Armónica hacia el mismo Sello de la próxima columna y que está con un Tono 7 números mayor al que le acompaña en nuestro nacimiento, originando lo que se denomina como una gran euforia y es a los 20 años.
Pasamos de nuestro Sello en un Tono, al mismo Sello con un Tono de una diferencia, de más 7. Este dato inconsciente, nos da un poder descomunal y una gran euforia, incluso aunque no podamos realizarla, es un gran poder interno que nos hace invencibles.

Cuando llegamos a la tercera trayectoria, al cumplir los famosos 40 años, ocurre todo lo contrario, el Tono también suma 7, pero el numero parece que en este momento resta 6, para igualarnos al paso siguiente del nacimiento y el Tono es realmente el siguiente al del nacimiento. Ahí viene el mirar para atrás y preguntar para qué ha servido todo, si al final estamos como si no hubiésemos hecho nada, todo ha regresado al punto siguiente de la partida.

Al cumplir 60 años, entramos en la cuarta trayectoria y en esta se vuelve a producir la euforia, nos sentimos únicos y el número del Tono vuelve a sumar 7, es un salto cuántico, nos queda toda una vida por delante y nos sentimos satisfechos de nuestro pasado. Es, como seguir a partir de los 20 años.

La angustia viene con los 80 años, se vuelve a restar en esta quinta Trayectoria los 6 tonos desde que llegamos a la anterior y todo nos da miedo, lo enmascaremos como lo enmascaremos, es miedo a la cercanía del paso. Es, continuar desde los 40 años.

Los que hemos tenido la oportunidad de estar cerca de una persona que ha entrado en la 6ª Trayectoria, hemos visto otra vez la euforia de los 100 años. Viven el presente de una forma real e ideal, son 7 Tonos más desde la última recapitulación de las Trayectorias, dentro de su Tzolkin particular o Módulo Armónico personal.

Es una forma de explicar cosas mundanas, a la luz del sagrado Tzolkin.


Nota:


Dependiendo del Tono de nacimiento, se puede seguir la percepción en los ciclos.

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